Preescolar: límites, conductismo y la base del aprendizaje olvidada

Hablamos de autonomía, pero recibimos niños que no toleran un “no”. Exigimos aprendizaje significativo, pero dedicamos gran parte del tiempo a contener conductas básicas. Y, aun así, el preescolar sigue siendo visto como un nivel menor. Esta es la contradicción que hoy define la educación inicial: se desvaloriza la etapa donde, en realidad, todo comienza. 

Aunque muchos discursos educativos intentan dejar atrás el conductismo, en la práctica sigue más vigente que nunca. No porque el docente quiera mantenerlo, sino porque la realidad lo impone. Cuando un niño presenta dificultades para autorregularse, respetar turnos o seguir acuerdos básicos, el aula deja de ser un espacio de aprendizaje y se convierte en un espacio de contención. Es ahí donde resurgen estrategias conductistas como indicaciones directas, refuerzos y consecuencias, necesarias para sostener la dinámica del grupo.

Sin embargo, quedarse en ese nivel resulta insuficiente. El conductismo resuelve lo inmediato, pero no forma. Enseña a obedecer, pero no a comprender. En un contexto donde muchos niños crecen con escasos límites desde casa, la escuela no puede limitarse a exigir conductas sin construir sentido.

A esto se suma una problemática poco reconocida: algunos padres de familia desvalorizan el nivel preescolar, considerándolo un espacio de cuidado o entretenimiento. Esta visión desconoce que es precisamente en esta etapa donde se sientan las bases del comportamiento, la convivencia y el aprendizaje. Minimizar el preescolar debilita el proceso educativo y rompe la continuidad que los niños requieren para desarrollarse integralmente.

Desde mi práctica como docente, he comprendido que la independencia no surge de manera espontánea. No basta con “dejarlos ser”. La autonomía se construye mediante límites claros, acompañamiento constante y oportunidades para que el niño participe, tome decisiones y reflexione sobre sus acciones. Sin límites, no hay autonomía; hay descontrol.

En este sentido, la pedagogía crítica, planteada por Paulo Freire, permite entender que educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar sujetos capaces de comprender su realidad y transformarla. Esto implica ir más allá del control conductual y promover experiencias de aprendizaje con sentido, donde el alumno tenga un papel activo.

Asimismo, el constructivismo refuerza la idea de que el aprendizaje es un proceso activo, pero este no puede desarrollarse sin una base de normas y acompañamiento. Por ello, la labor docente no solo consiste en enseñar contenidos, sino en formar habilidades para la convivencia y la autorregulación.

El preescolar no es un nivel secundario, es la base. Ignorarlo tiene consecuencias que después se intentan corregir en etapas posteriores.
Si desde casa no se establecen límites y, además, se minimiza el valor del preescolar, ¿realmente se espera que la escuela resuelva sola lo que no se construye desde el inicio?

El reto es claro: para las familias, asumir su responsabilidad en la formación de hábitos, límites y valores desde los primeros años; para los docentes, ir más allá del control inmediato y construir procesos que formen autonomía con sentido. Solo así el preescolar dejará de ser visto como un espacio de cuidado y se reconocerá como lo que realmente es: el punto de partida de todo aprendizaje.

Comentarios

  1. Respuestas

    1. Felicidades por tu articulo compañera Esmeralda, estoy muy de acuerdo con las ideas que planteas, la falta de valor que se le da a la educación inicial, donde solo se plantea al preescolar como un área donde los niños solo van a jugar, dejando de lado el verdadero objetivo que sería brindar las bases de la educación, pero en todos los sentidos, desde lo emocional hasta lo intelectual, donde los niños cimentaran los valores tan necesarios en la sociedad actual y que desafortunadamente se han ido perdiendo en las últimas décadas, por eso, está en nuestras manos retomar el rumbo, crear conciencia en los padres de familia y en nuestras autoridades educativas, para que los planes de estudio a nivel básico incluyan el fomento de la inteligencia emocional, parte esencial en el desarrollo de un niño, “eduquemos niños sanos para no tener que curar adultos rotos.”

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  2. Como docente me uno a tu reto compañera Esmeralda, corresponde a las familias la formaciòn de hàbitos, lìmites y valores , esto es la base del humanismo. el nivel preescolar es la màs importante es donde se sientan las bases para el desarrollo integral de los alumnos. La escuela no es para resolver conflictos conductuales de los educandos, sino que es como lo menciona la NEM una comunidad de aprendizaje, donde los docentes construyen procesos de autonomìa para seguir aprendiendo a lo largo de la vida. "PREESCOLAR NO ES GUARDERÌA" "FAMILIAS RESPONSABLES DE LA FORMACIÒN DE HÀBITOS, LÌMITES Y VALORES". un reconocimiento para ti Esmeralda por tu labor profesional en preescolar, como tu lo mencionas es la base de todo aprendizaje.

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