El Examen escrito: Entre el Conductismo y la eficiencia
El Examen escrito: Entre el Conductismo y la eficiencia
Típicamente, el examen escrito ha
sido un pilar de la evaluación tradicionalista. Desde una perspectiva
conductista, funciona como un estímulo para medir una respuesta específica. Por
otra parte, ofrece facilidades de evaluar a grandes grupos de manera simultánea
y un sistema de medición claro y asimilable para los estudiantes, incluso en lo
administrativo en entrega de calificaciones, pero es evidente que suele
priorizar la memoria a corto plazo sobre la compresión.
Dentro de todos los cambios que han
surgido en la Educación Media Superior del 2023 a la fecha, donde la teoría pedagógica
que predomina es la humanista, el examen tradicional corre el riesgo de volverse
obsoleto si se utiliza como única herramienta, ya que tiende a descontextualizar
el saber, ignorando la realidad social y comunitaria, dejando de lado la pedagogía
critica que permite al estudiante utilizar su conocimiento como una herramienta
en la resolución de problemas en su contexto.
Una alternativa a la evaluación
tradicionalista son los proyectos transversales, que surgen como propuesta del
MCCEMS (Marco Cirrucular Común en la Educación Media Superior), si bien no es
novedad la evaluación por proyectos, toman relevancia ya que permiten conectar
conocimientos de diversas asignaturas para abordar un tema común o resolver un
problema del entorno real. Con ello La Nueva Escuela Mexicana propone un giro
hacia el constructivismo y el aprendizaje situado.
Por ejemplo, dentro de las
ventajas que tiene una evaluación sumativa por proyecto transversal vs examen
final es la integración de saberes, no se estudia química como isla sino como
una herramienta que junto con otras asignaturas permite resolver un problema de
la comunidad potenciando la colaboración, la crítica, la resolución de
problemas y sobre todo situar al alumno en la realidad. Esto impacta en el perfil
de egreso, más que la memoria y el análisis lógico rápido que se da durante la aplicación
de un examen. Con esto no demerito la evaluación por examen ya que sigue siendo
un estándar por muchas instituciones universitarias como filtro para ingreso a
nivel superior. Considero que el examen no debe desaparecer, pero si debemos
buscar otras alternativas que permitan al estudiantado desarrollarse de manera óptima
para su futuro universitario.
Por último, recordemos que la evaluación no es solo un número en un
acta; es el reflejo de qué tipo de educación estamos impartiendo. Si el MCCEMS
busca una educación integral, humana y comunitaria, la balanza debe inclinarse
hacia los proyectos transversales. El examen escrito, aunque eficiente, se
queda corto ante la complejidad de los retos sociales actuales. Evaluar por
proyectos es, en última instancia, evaluar para la vida y no para el aula.
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